La autorización de la Generalitat de desmantelar el horno de cemento gris en la fábrica de Cementos de Buñol permitirá la reducción de un millón de toneladas de CO2 al año.

 

Una conocida agencia de noticias ha publicado estos días que la Conselleria de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica ha autorizado definitivamente el desmantelamiento del horno de cemento gris en Buñol, que supondrá la reducción, de media, de un millón de toneladas de CO2 al año en emisiones a la atmósfera.

La conselleria ha evacuado el informe propuesta de nueva autorización ambiental integrada de la cementera, que incorpora la solicitud de la empresa de desmontar la línea de cemento gris, dado que esta factoría se encuentra dentro de los planes de venta de la compañía en España a una multinacional turca de fabricación de cemento blanco.

La autorización implica la reducción de la combustión de coque de petróleo en unas 374.000 toneladas anuales en régimen nominal de funcionamiento de las instalaciones. En la línea de cemento blanco, que permanecerá operativa, se incorpora como mejor técnica disponible la necesidad de incorporar nuevos equipos para el control de emisiones a la atmósfera.

Asimismo, el informe propuesta incorpora un recorte de más de 332.000 tn en las capacidades máximas de gestión de residuos de la fábrica respecto de las pretensiones iniciales de Cemex, así como la inviabilidad de convertir esta planta cementera en una industria de procesamiento previo de todo tipo de residuos.

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