La organización ALIENTE (Alianza Energía y Territorio) ha convocado concentraciones  en Valencia y Madrid por una transición energética que beneficie a las personas.

 

En un momento en que el recibo de la luz está disparado y el modelo energético en proceso de cambio por la inevitable y necesaria disminución del uso de combustibles fósiles, tenemos la oportunidad histórica para democratizar el acceso a la energía y caminar hacia un nuevo modelo real y sostenible de transición energética.

El modelo centralizado para las energías renovables que se está impulsando actualmente, basado mayoritariamente en los macroproyectos fotovoltaicos y eólicos, alejado de las zonas urbanas y de consumo, pone una vez más la energía en las manos de las grandes empresas, necesitando además para su distribución grandes líneas de evacuación con un gran impacto sobre los territorios por los que transita y la inevitable pérdida de energía en su transporte y transformación.

Muchos de los parques fotovoltaicos están proyectados en suelos de alto valor

agrícola, cuyo concepto choca frontalmente con los objetivos de conservar, mejorar y proteger un sector fundamental para la vida y la sostenibilidad como es la agricultura, que ya está sometida actualmente a muchas presiones negativas.

Los parques eólicos se promueven sobre todo en la parte alta de las montañas y sierras del interior, multiplicando impactos paisajísticos, generando graves problemas en la fauna y flora y contribuyendo directamente a la degradación del suelo en todo el proceso de construcción.

 

Al margen de los grandes impactos ambientales, agrícolas, paisajísticos y socioeconómicos, es un contrasentido que estas infraestructuras se ubiquen lejos de donde se consume la mayor parte de la energía: las grandes ciudades y las industrias y empresas de servicios, situadas mayoritariamente en las áreas litorales. Es en estas zonas donde hay posibilidad de aprovechar polígonos industriales (muchas veces sobredimensionados) y áreas periurbanas degradadas, para instalar equipamientos energéticos en el lugar que se consumen la energía, incluyendo escolleras y puertos, urbanizaciones, techos de edificios, públicos y privados, pérfgolas y solares sin uso.

 

Es necesario que las diputaciones y ayuntamientos lideren la implantación de comunidades energéticas locales (CEL) que contribuyan a la democratización de la energía y el consumo de proximidad.

Por todo ello, las organizaciones y plataformas adheridas, piden la urgente y necesaria modificación del modelo planteado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y por el Decreto Ley 14/2020 del Gobierno Valenciano, para que se priorice una transición energética basada en el ahorro, el respeto a los ecosistemas y los territorios de interior, la eficiencia energética, las CEL y el autoconsumo, rechazando el modelo propuesto de renovables a gran escala que incentiva la burbuja especulativa y el desvío de fondos europeos, sin planificación territorial, sin participación ciudadana, mayoritariamente en manos de grandes empresas y fondos de inversión, y alejado de donde se demanda la mayor parte de la energía consumida.

 

Las acciones convocadas en Valencia tendrán lugar este miércoles a las 17h en la Plaza de la Mare de Déu; el domingo 3 de octubre a las 12h desde Mare de Déu hasta Palau de la Generalitat; y el 6 de octubre con una jornada sobre Energía y Territorio en el País Valenciano a las 19h en Ca Revolta.

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