La Diputació, con motivo de la Semana Europea de Prevención de Residuos, que se celebra desde el 17 hasta el 25 de noviembre, reafirma su compromiso con el tratamiento adecuado de los residuos urbanos y con el impulso de nuevos métodos de valorización de los desechos y su reaprovechamiento.

 

La institución provincial participa como socio en dos proyectos europeos para transformar residuos urbanos en materiales aptos para uso industrial. Estas iniciativas de economía circular son el proyecto URBANREC ‘Nuevos enfoques para la valoración de los residuos voluminosos de origen urbano en productos reciclados de alto valor añadido’, y el Life Recypack, para obtener plástico comercial valorizable para la industria a partir del desarrollo de cuatro nuevos modelos de selección de residuos comerciales en España y en Italia.

 

Desde el área de Medio Ambiente de la Diputació también se trabaja en estudio del aprovechamiento energético de los residuos verdes procedentes de la jardinería, la agricultura o las tareas de gestión forestal sostenible, para la producción de un combustible renovable destinado a la calefacción de los edificios públicos de los ayuntamientos de la provincia.

 

La Diputació, además, participa y financia hasta el 15% los consorcios de la provincia, encargados de dar un tratamiento adecuado a los residuos que recogen los ayuntamientos, seleccionando y separando aquellos materiales susceptibles de tener un segundo uso, como el material metálico, los plásticos de diferentes densidades y los residuos voluminosos, entre otros. La materia orgánica pasa un proceso de higienización para generar un material bioestabilizado apto para el uso agrícola y, en última instancia, se entierra a los vertederos controlados el rechazo sin posibilidad de reciclaje.

 

Además, la Diputació controla y supervisa los vertederos de residuos clausurados a la provincia, para que cumplen todas las condiciones medioambientales exigidas por la ley de residuos, y colabora activamente en las campañas de concienciación ciudadana en materia de reciclaje y reutilización de los varios materiales aprovechables existentes a los residuos, así como en la importancia de la recogida selectiva y separada de la materia orgánica y la agrocompostaje.

Con el fin de promover actividades de sensibilización sobre los recursos sostenibles y la gestión de los desechos, la iniciativa de la Semana Europea de la Prevención de Residuos (EWWR en sus siglas en inglés) anima a autoridades públicas, entidades privadas, sociedad civil y ciudadanos individuales a participar a través de la coordinación de acciones; el desarrollo de herramientas de comunicación específicas para grupos objetivos (colegios, empresas, administraciones, asociaciones); la promoción de jornadas temáticas de prevención; y la prueba de jornadas de limpieza de espacios públicos a nivel europeo bajo el lema ‘Let’s Clean Up Europe’.

 

Los objetivos prioritarios de la EWWR son las acciones de concienciación sobre la prevención en la generación de residuos, basada en el sistema de las 3Rs —reducción de residuos, reutilización de materiales/productos y reciclaje—; la promoción de las políticas europeas en los diferentes países miembros; destacar y dar visibilidad al trabajo llevado a cabo por los participantes en la semana; proporcionar herramientas de comunicación y de formación adaptadas a las necesidades de los participantes; y evaluar el impacto de las acciones y las campañas de comunicación a partir de cambios en el comportamiento con respecto a la forma de consumir y gestionar los residuos.

 

Además de los perjuicios para la salud pública y los entornos naturales, la mala gestión de los desechos agrava los desafíos que plantea el cambio climático. Se calcula que en 2016 el tratamiento y la eliminación de desechos emitieron 1.600 millones de toneladas de dióxido de carbono, el 5% de las emisiones mundiales. Contar con sistemas adecuados para tratar los desechos resulta esencial en la apuesta por una economía circular, en la que los productos se diseñen para ser reutilizados y reciclados, a través de formas inteligentes y sostenibles que permitan promover el crecimiento económico eficiente y minimizar el impacto ambiental.

 

Entre los residuos más preocupantes destacan los plásticos, cuyo impacto en los ecosistemas perdura miles de años. En 2016, se generaron 242 millones de toneladas de residuos de plástico, lo que representa el 12% de todos los residuos sólidos a nivel mundial. 

 

La rápida urbanización y el aumento de las poblaciones llevan aparejada una generación creciente de residuos, que perjudica a la salud humana y los entornos locales. Si los núcleos urbanos no adoptan medidas urgentes, la cantidad mundial de desechos, que alcanzó los 2.010 millones de toneladas en 2016, pasará en las próximas tres décadas a 3.400 millones de toneladas, un aumento del 70%, según el informe del Banco Mundial, ‘Los desechos 2.0: Un panorama mundial de la gestión de desechos sólidos hasta 2050’ (2018).

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