Los últimos 26 menores del centro de Recepción de Monteolivete fueron trasladados ayer en autobús hasta su nueva residencia en Buñol que pasará ahora a asumir las funciones del antiguo albergue de tutelados de Valencia.

 

El viaje se produjo sin incidentes aunque la sorpresa se produjo, según detectó la propia plantilla, al llegar al nuevo espacio y comprobar que los albañiles y pintores todavía trabajando en las obras de adecuación.

Unos trabajos que pretenden subsanar los problemas de seguridad, hacinamiento e higiene que fueron inventariados por el Comité de Salud Laboral a finales de 2016 y que fueron la causa de que el lugar fuera conocido como la 'ratonera de Buñol'.

Los trabajadores de Monteolivete criticaron ayer el proyecto de Buñol porque lo consideran un plagio sobre un proyecto de centro de acogida que no es aplicable a un centro de recepción -donde se remiten todos los menores para luego ser distribuidos a otros albergues.

La plantilla ve el protocolo incompleto y se queja de que no ha existido comunicación ni colaboración con el equipo educativo para su elaboración.

Los trabajos, todavía activos, ya han empezado a generar las consiguientes molestias para los nuevos residentes que deberán convivir durante algún tiempo con los operarios que se dedican a la remodelación de las instalaciones.

Según la dirección del centro, a partir de ahora, Buñol se organizará en dos grupos educativos mixtos de funcionamiento aunque las dependencias están claramente separadas y delimitadas.

También se contará con dos aulas de alfabetización, especialmente, para los niños que provengan de otros países. Aunque los educadores no acepten el modelo previsto.

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