La fábrica de CEMEX en Buñol celebró ayer con sus trabajadores el centenario de la planta y el 25 aniversario de la llegada de la compañía a España.

 

El acto contó con la presencia del presidente de la compañía, Pedro Palomino, el director de la fábrica en Buñol, Juan Charquero, la alcaldesa de Buñol, Juncal Carrascosa, miembros de la Comisión de Sostenibilidad, empleados, clientes y proveedores.

 

En este evento, se ha proyectado el documental "25 aniversario: 1992-2017: Haciendo historia en la industria del cemento", además de entregarse reconocimientos a los empleados que cumplían 15 y 25 años de antigüedad en la fábrica.

 

De los actos ya celebrados, destaca la colaboración de los alumnos del colegio local en la plantación de 100 árboles en la cantera de extracción. Con este acto simbólico, CEMEX ha querido rendir homenaje a sus 100 años de historia al tiempo que ha contribuido a rehabilitar el paisaje de una cantera que se va restaurando a medida que se explota.

 

Varios miles de trabajadores, tres instalaciones industriales, una decena de presidentes, millones de toneladas de cemento fabricadas y dos empresas propietarias. Estas son las cifras de un siglo de historia, los números que representan los 100 años de actividad de la fábrica de cemento de Buñol.

 

La planta alberga en la actualidad un horno de cemento gris, uno de cemento blanco, un laboratorio, una planta de ensacado, varios molinos, silos de almacenamiento, naves de acopio de materias primas y de producto terminado. Un complejo de grandes dimensiones rodeado de una zona verde con un pequeño lago. En esta planta trabajan a día de hoy 140 personas en plantilla y crea entorno a 300 empleos indirectos.

 

El cemento  blanco de Buñol, uno de sus productos más singulares, ha traspasado las fronteras de España habiéndose levantado obras con este material en Europa, África y América.

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